Pedagogías no institucionales
Según
lo que las compañeras del curso expusieron sobre esta pedagogía me llamó la atención
que estas destacan que el conocimiento se puede dar en cualquier lugar, de forma
constante y no necesariamente en una escuela como normalmente se nos ha establecido.
La mayoría de lo que sabemos lo aprendemos fuera de la escuela junto a la
familia, al entorno natural y cultural y bajo vivencias cotidianas que nos
generan experiencias para conocer nuestra realidad social. Cada día surgen
nuevas necesidades que el sujeto contemporáneo debe solventar, es decir, las pedagogías
no institucionales responden a las necesidades cambiantes de la sociedad. Una
de ellas es reconocer que estamos inmersos en un entorno comunicativo gracias
al internet y a las plataformas educativas de la web que promueven espacios en
donde se puede generar y compartir conocimientos sobre un mismo elemento de interés,
promoviendo así la autonomía en las personas para que sean autodidactas, fomenten
su lectura, investigación, criticidad, posean flexibilidad con el tiempo y espacio
y se vuelvan seres enseñantes pero también aprendices al mismo tiempo. Las
compañeras trajeron a un estudiante que se ha formado bajo esta modalidad y
comentó que la mayoría de los cursos en línea que ha llevado son acreditados y
que le han permitido poder trabajar pero sin dejar de lado su educación. Sin
embargo, como forma de crítica a esta pedagogía, está en cada estudiante actuar
de forma consciente y activa para adquirir su aprendizaje, ya que depende
si el estudiante quiere lograrlo o no porque en muchos casos al ser un medio “flexible”
puede que las personas no le dediquen el tiempo ni interés que amerita o por
otro lado, que hayan personas que no cuentan con los recursos tecnológicos para
poder estudiar o desconocen esta modalidad.